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Veterinaria administrando tratamiento oncológico a un gato en el Hospital Veterinario Gattos

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Tratamientos oncológicos en gatos: tipos, efectos secundarios y precauciones

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El tratamiento del cáncer en gatos ha avanzado mucho en los últimos años, permitiendo ofrecer opciones adaptadas a cada caso, con protocolos cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios.

Uno de los mayores temores de las familias es que el tratamiento sea demasiado agresivo o cause sufrimiento.

Sin embargo, con un seguimiento veterinario especializado, muchos gatos toleran bien la quimioterapia y otros tratamientos, manteniendo calidad de vida.

En esta guía te hablamos sobre: Tipos de cáncer, tratamientos oncológicos  y efectos secundarios.

¿Qué tipos de cáncer pueden tener los gatos?

En los gatos, algunos de los tumores más frecuentes son:

Cada caso se estudia individualmente mediante pruebas de imagen (ecografía, radiografías, endoscopia, TAC o RM), análisis y biopsias para elegir el tratamiento más adecuado.

¿Qué opciones de tratamiento existen?

El tratamiento del cáncer en gatos depende del tipo de tumor, su localización, el estado general del paciente y los objetivos terapéuticos (curativo o paliativo).

Las opciones más habituales son:

Quimioterapia

Consiste en la administración de fármacos que actúan sobre las células tumorales. En gatos, se emplean dosis y protocolos específicos para reducir los efectos adversos.

Gato recibiendo una pastilla durante su tratamiento oncológico, administrada con guantes en el Hospital Veterinario Gattos

Quimioterapia Oral

Veterinaria administrando quimioterapia intravenosa a un gato en el Hospital Veterinario Gattos, con medidas de seguridad y protección

Quimioterapia Intravenosa

Antes de administrar la dosis de quimioterapia se realiza un hemograma, ya que es necesario que el gato tenga un nivel de glóbulos blancos mínimo para poder poner la quimioterapia con mayor seguridad, evitando así una posible inmunosupresión y sus efectos adversos.

Si el hemograma está bien, se seda al gato para ponerle una vía intravenosa y administrar el fármaco.

La vía intravenosa recomendamos ponerla bajo sedación para evitar el riesgo de extravasación de la quimioterapia, ya que si esto ocurre puede tener consecuencias graves para los tejidos de la zona.

En función del fármaco que haya que inyectar la duración del procedimiento es variable, ya que hay fármacos que hay que administrarlos de forma más lenta que otros.

Radioterapia

Muy útil para el tratamiento de tumores radiosensibles, sola o combinada con cirugía y/o quimioterapia en algunos casos. Puede tener un uso curativo o paliativo.
Normalmente se administra en varias sesiones durante un periodo variable (2-4 semanas generalmente).

Cirugía

Indicada cuando el tumor es extirpable. A menudo se combina con quimioterapia, electroquimioterapia o radioterapia. En algunos casos se aplica antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extracción, y en otros después para disminuir el riesgo de recidivas o metástasis.

Cuidados paliativos

Se emplean en casos avanzados inoperables, cuando hay metástasis, cuando el estado del paciente es crítico o si se opta por no tratar con quimio.

Buscan mantener la mayor calidad de vida: control del dolor, condición corporal e hidratación adecuadas y bienestar emocional.

En resumen, que puedan hacer una vida lo más normal posible, siendo totalmente autónomos y manteniendo sus rutinas diarias. 

¿Qué efectos secundarios puede tener la quimioterapia?

Aunque muchas familias temen la palabra «quimioterapia», la mayoría de los gatos la toleran bien, y sus efectos suelen ser leves y controlables.

Posibles efectos adversos

Cambios de conducta

¿Cuándo preocuparse?

Ante cualquier duda, llámanos, mejor consultar a tiempo que esperar.

¿Con qué frecuencia hay que acudir al veterinario?

Profesionales del Hospital Veterinario Gattos realizando una revisión a un gato en consulta durante su tratamiento oncológico

Dependiendo del caso y el tipo de tumor, puede ser cada 1-4 semanas. Es normal que al principio las visitas sean más frecuentes y cuando el tumor esté en remisión ya se puedan espaciar las revisiones y las sesiones de quimioterapia.

Dependiendo del tipo de tumor, la localización y la quimioterapia a administrar las pruebas que hayan que hacer en cada visita serán distintas: habrá revisiones en las que sólo haya que hacer análisis de sangre, y en otras que tal vez haya que repetir pruebas de imagen (radiografías, ecografías o TAC).

Es fundamental llevar un registro de síntomas como apetito, cambios de comportamiento, náuseas etc. sobretodo si están relacionados con las sesiones de quimioterapia Intravenosa o la administración de quimioterapia oral, ya que así se podrían prescribir tratamientos que reduzcan los efectos secundarios de forma preventiva, manteniendo así la mejor calidad de vida posible.

En resumen

El tratamiento oncológico en gatos ha avanzado notablemente, permitiendo ofrecer opciones personalizadas, seguras y eficaces.

Cada caso se valora de forma individual, y la mayoría de los pacientes toleran bien la quimioterapia y otros tratamientos, manteniendo una buena calidad de vida.

Con una monitorización veterinaria adecuada y ciertas precauciones en casa, los tutores pueden colaborar activamente en el bienestar de su gato durante el proceso oncológico.

La comunicación con el equipo veterinario y el seguimiento regular son claves para detectar cualquier cambio a tiempo y garantizar su bienestar.

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¿Tu gato está en tratamiento oncológico o acabas de recibir un diagnóstico?

En el Hospital Veterinario Gattos y en el Centro Quirúrgico Gattos contamos con un equipo especializado en oncología felina que acompaña a cada paciente —y a cada familia— durante todo el proceso: diagnóstico, tratamiento y cuidados en casa.

También trabajamos de forma coordinada con clínicas veterinarias que remiten casos, ofreciendo apoyo diagnóstico y terapéutico en un entorno exclusivamente felino.

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