Uno de los mayores temores de las familias es que el tratamiento sea demasiado agresivo o cause sufrimiento.
Sin embargo, con un seguimiento veterinario especializado, muchos gatos toleran bien la quimioterapia y otros tratamientos, manteniendo calidad de vida.
En esta guía te hablamos sobre: Tipos de cáncer, tratamientos oncológicos y efectos secundarios.
¿Qué tipos de cáncer pueden tener los gatos?
En los gatos, algunos de los tumores más frecuentes son:
- Linfoma de alto o bajo grado de malignidad: tumor de células linfoides que puede afectar a cualquier órgano, siendo el intestino delgado la localización más frecuente.
- Carcinoma de células escamosas: tumor epitelial maligno que afecta a la piel o mucosas; en gatos suele localizarse en la nariz, las orejas y la cavidad oral.
- Mastocitoma cutáneo: más común en piel, aunque también puede afectar a órganos internos. En gatos, a diferencia del perro, no suele tener comportamiento maligno.
- Fibrosarcoma: tumor maligno del tejido conjuntivo, a menudo asociado a zonas de inyección. Se presenta como un bulto duro, generalmente en la región interescapular o el lomo, adherido a tejidos profundos.
- Carcinoma: tumor epitelial maligno que puede aparecer en múltiples localizaciones (glándulas mamarias, pulmón, fosas nasales, intestino, estómago, páncreas, vejiga…).Cada caso se estudia individualmente mediante pruebas de imagen, análisis y biopsias para elegir el tratamiento más adecuado.
Cada caso se estudia individualmente mediante pruebas de imagen (ecografía, radiografías, endoscopia, TAC o RM), análisis y biopsias para elegir el tratamiento más adecuado.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
El tratamiento del cáncer en gatos depende del tipo de tumor, su localización, el estado general del paciente y los objetivos terapéuticos (curativo o paliativo).
Las opciones más habituales son:
Quimioterapia
Consiste en la administración de fármacos que actúan sobre las células tumorales. En gatos, se emplean dosis y protocolos específicos para reducir los efectos adversos.

Quimioterapia Oral
- Se puede administrar en casa en algunos casos.
- La frecuencia depende del protocolo (diaria, semanal, cíclica).
- Requiere precauciones de manipulación.
- Puede combinarse con protectores gástricos, antieméticos u otros fármacos para minimizar efectos digestivos (náuseas, vómitos o diarrea). A veces se usa dentro de cápsulas de gelatina para facilitar su toma.
¿Cómo debo manipular la medicación oral?
- Usa guantes desechables y tíralos tras cada uso
- Lávate las manos tras cada administración (sí, aunque hayas usado guantes)
- Evita que embarazadas, madres lactantes, niños o personas inmunodeprimidas manipulen el fármaco
- Adminístrala en un lugar tranquilo, ventilado y lejos de lugares donde se manipulen alimentos
- Cubre la superficie con plástico desechable o papel. No partas ni pulverices las pastillas.
- Comprueba siempre después de administrarla que el gato no la escupe o la vomita (hay gatos que no lo hacen justo en el momento de la administración, por lo que sería recomendable observarle durante un rato)

Quimioterapia Intravenosa
- Se administra siempre en el hospital.
- Es necesario programar una cita para su administración.
- Suele durar entre 30 y 90 minutos según el protocolo.
- Suele combinarse con medicación para prevenir náuseas y la aparición de efectos secundarios.
Antes de administrar la dosis de quimioterapia se realiza un hemograma, ya que es necesario que el gato tenga un nivel de glóbulos blancos mínimo para poder poner la quimioterapia con mayor seguridad, evitando así una posible inmunosupresión y sus efectos adversos.
Si el hemograma está bien, se seda al gato para ponerle una vía intravenosa y administrar el fármaco.
La vía intravenosa recomendamos ponerla bajo sedación para evitar el riesgo de extravasación de la quimioterapia, ya que si esto ocurre puede tener consecuencias graves para los tejidos de la zona.
En función del fármaco que haya que inyectar la duración del procedimiento es variable, ya que hay fármacos que hay que administrarlos de forma más lenta que otros.
Radioterapia
Muy útil para el tratamiento de tumores radiosensibles, sola o combinada con cirugía y/o quimioterapia en algunos casos. Puede tener un uso curativo o paliativo.
Normalmente se administra en varias sesiones durante un periodo variable (2-4 semanas generalmente).
Cirugía
Indicada cuando el tumor es extirpable. A menudo se combina con quimioterapia, electroquimioterapia o radioterapia. En algunos casos se aplica antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y facilitar su extracción, y en otros después para disminuir el riesgo de recidivas o metástasis.
Cuidados paliativos
Se emplean en casos avanzados inoperables, cuando hay metástasis, cuando el estado del paciente es crítico o si se opta por no tratar con quimio.
Buscan mantener la mayor calidad de vida: control del dolor, condición corporal e hidratación adecuadas y bienestar emocional.
En resumen, que puedan hacer una vida lo más normal posible, siendo totalmente autónomos y manteniendo sus rutinas diarias.
¿Qué efectos secundarios puede tener la quimioterapia?
Aunque muchas familias temen la palabra «quimioterapia», la mayoría de los gatos la toleran bien, y sus efectos suelen ser leves y controlables.
Posibles efectos adversos
- Vómitos, náuseas
- Diarrea o estreñimiento
- Pérdida de apetito
Cambios de conducta
- Menor interés por el entorno, dormir más o interaccionar menos con las personas/animales con las que convive
- Decaimiento, dejar de jugar
- Irritabilidad o apatía pasajera
¿Cuándo preocuparse?
Ante cualquier duda, llámanos, mejor consultar a tiempo que esperar.
- Vómitos persistentes (más de 12h)
- Diarrea o heces con sangre
- Fiebre o letargo extremo
- No comer en más de 24h
¿Con qué frecuencia hay que acudir al veterinario?

Dependiendo del caso y el tipo de tumor, puede ser cada 1-4 semanas. Es normal que al principio las visitas sean más frecuentes y cuando el tumor esté en remisión ya se puedan espaciar las revisiones y las sesiones de quimioterapia.
Dependiendo del tipo de tumor, la localización y la quimioterapia a administrar las pruebas que hayan que hacer en cada visita serán distintas: habrá revisiones en las que sólo haya que hacer análisis de sangre, y en otras que tal vez haya que repetir pruebas de imagen (radiografías, ecografías o TAC).
Es fundamental llevar un registro de síntomas como apetito, cambios de comportamiento, náuseas etc. sobretodo si están relacionados con las sesiones de quimioterapia Intravenosa o la administración de quimioterapia oral, ya que así se podrían prescribir tratamientos que reduzcan los efectos secundarios de forma preventiva, manteniendo así la mejor calidad de vida posible.
- Consejo: usar una libreta o app para apuntar lo que observes en casa, día a día.
En resumen
El tratamiento oncológico en gatos ha avanzado notablemente, permitiendo ofrecer opciones personalizadas, seguras y eficaces.
Cada caso se valora de forma individual, y la mayoría de los pacientes toleran bien la quimioterapia y otros tratamientos, manteniendo una buena calidad de vida.
Con una monitorización veterinaria adecuada y ciertas precauciones en casa, los tutores pueden colaborar activamente en el bienestar de su gato durante el proceso oncológico.
La comunicación con el equipo veterinario y el seguimiento regular son claves para detectar cualquier cambio a tiempo y garantizar su bienestar.
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