¿Qué es la enfermedad renal en gatos?
Los riñones son órganos esenciales: eliminan los desechos del cuerpo, regulan el equilibrio de líquidos y minerales, y producen hormonas importantes. Cuando dejan de funcionar correctamente, hablamos de enfermedad renal.
Puede ser aguda (inicio repentino, potencialmente reversible) o crónica (progresiva y permanente). En gatos mayores, lo más frecuente es la enfermedad renal crónica (ERC).
Crónica vs. Aguda: ¿en qué se diferencian?
Crónica: síntomas sutiles, evolución lenta. Los síntomas pueden tardar en aparecer incluso cuando ambos riñones están afectados.
Aguda: síntomas repentinos, evolución rápida. El deterioro puede presentarse en pocos días.
- En los casos más graves la orina puede estar disminuida o incluso pueden dejar de hacer pis. La enfermedad renal aguda es una urgencia siempre sobre todo cuando no orinan.
¿Por qué se produce?
Hay muchas causas posibles. Algunas de las más comunes son:
- Cálculos urinarios que obstruyen los uréteres.
- Enfermedades hereditarias como la PKD (riñón poliquístico).
- Infecciones urinarias (muchas veces silenciosas).
- Hipertensión o hipertiroidismo, comunes en gatos mayores.
- Uso prolongado de ciertos medicamentos.
- Tóxicos como lírios, el etilenglicol (anticongelante), algunas plantas o alimentos inadecuados.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Los signos pueden aparecer de forma lenta y pasar desapercibidos al principio. Algunos de los más comunes son:
- Beber y orinar más de lo habitual.
- Pérdida de peso y apetito.
- Mal aliento o úlceras en la boca (en casos avanzados).
- Fatiga o menor actividad.
- Vómitos, aliento con olor fuerte.
- Pelaje apagado.
- En casos de hipertensión: dilatación de pupilas, pérdida de visión.
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental acudir al veterinario para realizar una revisión completa.
¿Cómo se diagnostica?
En Gattos realizamos un protocolo completo que incluye:
- Análisis de sangre y orina: para valorar los niveles de creatinina, urea, fósforo y proteína urinaria.
- Ecografía abdominal: para observar el tamaño y aspecto de los riñones.
- Presión arterial: la hipertensión es común en gatos renales.
- Estudios específicos si se sospechan causas más complejas.
¿Cuál es el tratamiento?
La enfermedad renal crónica no tiene cura, pero con el enfoque adecuado se puede frenar su progresión y mejorar significativamente la calidad de vida del gato.
El tratamiento se adapta al estadio y situación individual, y puede incluir:
Alimentación renal específica
Con menos fósforo y proteínas, más omega-3 y adaptada a gatos con bajo apetito. (Piensos renales)
Medicación individualizada
- Para controlar la presión arterial y la proteinuria.
- Quelantes de fósforo, si hay hiperfosfatemia.
- Suplementos de potasio, en caso de hipokalemia.
- Tratamiento de infecciones si existen.
Sueroterapia subcutánea
En fases avanzadas, para mejorar la hidratación sin hospitalización.

En este vídeo, Marisa Palmero te enseña paso a paso cómo administrar suero subcutáneo de forma segura en casa, con su propio gato como paciente.
Es un procedimiento sencillo, muy útil en fases avanzadas de la enfermedad renal para mejorar la hidratación sin necesidad de hospitalización.
Importante: Este procedimiento debe hacerse siempre bajo indicación veterinaria, con la pauta de volumen, frecuencia y tipo de suero adecuada para cada paciente.
Control de la anemia
En algunos casos, se usan fármacos como eritropoyetina o darbepoetina.
¿Cómo será su día a día?
La mayoría de los gatos con enfermedad renal bien controlada pueden llevar una vida estable y cómoda durante años. La clave es:
- Revisiones periódicas (cada 3-6 meses).
- Monitorizar peso, apetito y comportamiento.
- Adaptar el tratamiento según evolución.
- Tener paciencia: algunos días comerá menos o estará más apagado.
En nuestro hospital veterinario, acompañamos a cada gato con un plan personalizado y estamos disponibles para resolver dudas o ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
¿Se puede prevenir la enfermedad renal en gatos?
En parte sí. Aunque muchas causas no pueden evitarse completamente, hay varias acciones que pueden ayudar a retrasar su aparición o detectar la enfermedad en fases tempranas:
- Realizar controles periódicos: analíticas de sangre y orina, ecografías abdominales y medición de la presión arterial.
- Evitar el contacto con tóxicos: como lirios, medicamentos humanos (ibuprofeno, paracetamol, naproxeno), anticongelantes y alimentos peligrosos como uvas o cebolla.
- Revisar el uso de ciertos medicamentos: algunos antiinflamatorios, diuréticos o antihipertensivos requieren control veterinario si se usan a largo plazo.
- Fomentar una buena hidratación: asegurarse de que el gato beba agua con frecuencia, ofrecer fuentes o agua fresca, y valorar dietas húmedas si el veterinario lo recomienda. Una hidratación adecuada ayuda a proteger los riñones.
¿Y si la enfermedad está muy avanzada?
En algunos casos con obstrucción de los uréteres o complicaciones graves, se puede valorar la colocación de un Bypass Ureteral Subcutáneo (SUB), un procedimiento quirúrgico que ayuda a restaurar el flujo de orina cuando el uréter está bloqueado.
Puedes leer más sobre el Bypass Ureteral Subcutáneo (SUB) en gatos, una técnica que aplicamos en Gattos con excelentes resultados.
Conclusión
La enfermedad renal felina es una realidad frecuente, pero con el diagnóstico y tratamiento adecuados, muchos gatos pueden vivir felices y sin dolor durante años.
En Gattos somos un centro especializado en medicina felina y trabajamos con un equipo comprometido y actualizado en las últimas técnicas de nefrología y control renal.
En Gattos estamos para ayudarte
Si tu gato ha sido diagnosticado con enfermedad renal o presenta síntomas como pérdida de peso, aumento de sed u otros cambios preocupantes, no lo dejes pasar. Contamos con un equipo especializado en nefrología felina y diagnóstico avanzado para ofrecerte el mejor plan de cuidados, adaptado a cada etapa.
Te ayudamos a cuidar la salud de tu gato.
Preguntas frecuentes
¿Puedo darle agua del grifo a mi gato con enfermedad renal?
En la mayoría de los casos, sí se puede dar agua del grifo a un gato con enfermedad renal, siempre que sea apta para el consumo humano y tenga baja concentración de minerales, especialmente de fósforo y calcio.
Sin embargo, en algunas zonas el agua del grifo puede contener niveles elevados de dureza (minerales como calcio o magnesio) o trazas de contaminantes que podrían no ser ideales para gatos con función renal comprometida.
Recomendaciones:
- Si el agua de tu zona es dura o no estás segura, lo mejor es optar por agua embotellada baja en minerales o agua filtrada.
- Evita usar agua de osmosis inversa sin remineralizar, ya que puede ser demasiado pobre en minerales y afectar el equilibrio electrolítico.
- Nunca des agua destilada como única fuente.
Lo más importante es que el gato beba con frecuencia, así que elige el agua que más le guste (de grifo, de botella o filtrada), asegurando que esté siempre limpia y fresca
¿Qué pasa si no quiere comer el pienso renal?
- No lo fuerces de golpe. Haz una transición gradual (mezclando con su comida anterior).
- Prueba con la versión húmeda (latas o sobres), que suele resultar más palatable.
- Calienta ligeramente la comida para potenciar el aroma.
- Usa comida renal de diferentes marcas hasta dar con la que más le guste, deben estar formuladas para enfermedad renal (nos puedes consultar).
- Evita ayunos largos: es mejor que coma algo (aunque no sea renal) a que deje de comer.
¿Y si sigue sin comer nada? Consúltanos de inmediato, puede ser necesario usar estimulantes del apetito, valorar suplementos renales, ajustar la pauta o controlar los síntomas que puedan estar interfiriendo (náuseas, acidosis, etc.)




