Protección de ventanas

¡Hola Gattos! Soy Carolina, uno de los humanos-mascota del gatito Simón quien os visitó por una caída desde una ventana.

De parte de Jaime (el otro humano-mascota) y mía, os quiero agradecer todo el detalle y cuidado que habéis tenido con Simón.

Sinceramente, para nosotros es un esfuerzo tremendo cada revisión o tratamiento, pero siempre nos llevamos tan buen trato y servicio por vuestra parte, que nos sentimos sumamente apoyados cuando hemos tenido algún inconveniente con nuestro gatito. Sois sinceramente, ¡iiiincreibles!

Marisa trató a nuestro pequeño en esta ocasión e Irene en otras. Todo siempre ha ido muy bien. Gracias nuevamente. 🙂

Os escribimos para compartir lo sucedido por si así podemos evitar que otros gatitos pasen por lo mismo.

LA HISTORIA

Desde que empezó la cuarentena por coronavirus, ambos trabajamos en la segunda habitación de la casa, la cual, normalmente no usamos nunca... NUN-CA.

La cosa fue así: Después de pasar horas sentados en un espacio tan pequeño, decidimos abrir mínimamente la ventana. Error.

Sobre las 22:30h, Jaime pasó del estudio al balcón a fumar. Como siempre, cerró el balcón tras el y pasados segundos, gritó desesperado diciendo que Simón acababa de caer por la ventana que habíamos dejado entreabierta del estudio... Lo vio prácticamente caer y en ese momento, el gato miraba con sus enormes ojos azules a Jaime quien lívido gritaba desde el balcón.

El gato había caído desde ¡La única ventana sin protección!

Vivimos en un primer piso. Eso quiere decir que más o menos 4 metros separaban la fatídica ventana con el suelo. Inmediatamente y sin pensarlo, salimos corriendo escaleras abajo a buscarle. Esta operación habrá sido de unos pocos segundos, pero esto no evitó que cuando salimos del portal, ya no estuviese. En un arranque de pánico empezamos a rebuscar en la eternidad más grande que sinceramente he sentido nunca. Conozco mi calle completamente y nunca la había visto tan grande... Histérica, veía miles de posibilidades para que un Simón asustado hubiese podido agazaparse o huir.

¡Qué desesperación! No sabíamos si estaba herido, o si estaba esperándonos asustado.

Buscamos muchísimo, mucho. Llamamos a un colega que vive cerca que saltó igualmente a unirse a la búsqueda. Patéticamente, me vi en pantuflas, despeinada, sin sujetador y meneando en la mano unas bolitas de premios de gato en la mitad de Lavapiés rogando que no apareciese la policía.

Jaime y yo hemos tratado de ser muy escrupulosos, siempre llevando mascarillas y guantes... Y esta vez rebuscábamos debajo de los coches mojados gritando el nombre de Simón. Sea como sea, después de un rato, Simón reapareció. Jaime lo vio intentando entrar a un portal, arañando la puerta.

Lo subimos a casa, le revisamos las extremidades, orejas, boca y dientes, etc. Parecía que estaba bien y contento de estar en casa nuevamente. Os llamamos y os llevamos al pequeño para evaluarle con más detalle. Esa noche tardamos horas en dormir por la adrenalina...

Obviamente, sabemos que tuvimos suerte. Todos.

Hemos puesto un cartel en la ventana maldita con un "Prohibido abrir" hasta que localicemos una nueva malla.

Simón esta en casa, y ahora mismo, duerme en mi regazo.

Os mando unas fotos de Simón y su lugar preferido de casa, donde como veis, está protegido.

Muchas gracias Gattos ;)

Firmado: Carolina, Jaime y Simón.


Afortunadamente Simón sólo tiene una contusión en el mentón y en el tórax, pero ninguna es grave.

Simón cotilleando por la ventana.

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