PROBLEMAS DE ADAPTACIÓN ENTRE PERROS Y GATOS

Un perro va a llegar a casa. ¿Qué puedo hacer para que todo salga bien?
 
Los gatos son animales de costumbres y rutinas a los que no les gustan los cambios, sobre todo aquellos que amenazan su territorio. La llegada de un nuevo miembro a la familia, ya sea otro gato, un bebé o un perro, es sin duda es un gran cambio. En este artículo vamos a abordar cómo hacerlo correctamente.
 
Territorio del gato
 
Todos los gatos dividen su territorio en distintas zonas:
-Zona de descanso: puede ser cualquier lugar de la casa y generalmente estará elevada. Por supuesto, será muy cómoda y calentita.
-Zona de comida: el lugar donde situemos el comedero y el agua, debe ser un lugar tranquilo y limpio y por supuesto separado de la bandeja de arena por una buena distancia o por una separación física. Cada gato en la casa debe tener su propio comedero. No es necesario un bebedero individual, ya que los gatos tienen menos necesidades de agua que los perros y las personas.
-Zona de de juego. Al igual que la zona de descanso, puede ser cualquier lugar de la casa donde encuentre algo que le estimule.
-Zona de eliminación de heces y orina. La bandeja de arena del gato debe cumplir unos requisitos para que la utilice adecuadamente. Si no lo hace, puede deberse a que su caja no cumple estos requisitos mínimos, o también a problemas de dolor o ansiedad, que deben consultarse siempre con un veterinario.
           * Debe situarse lejos de la comida y el agua
* Debe tener arena aglomerante (al contacto con la orina se forma una especie de piedra fácil de retirar) o bien normal no aromatizada. Deben evitarse las arenas de sílice (blancas y similares a perlas) y las arenas aromatizadas.
* Debe limpiarse diariamente, retirando los pises y las heces y reponiendo con arena limpia.
* Debe permitir que el gato de una vuelta dentro, por lo que su tamaño dependerá del tamaño del gato.
* Deben retirarse bordes en caso de tenerlos, y si es cubierta, debe retirarse la puerta.
* Si se localiza en una terraza o similar, el acceso a ella debe ser permitido siempre, sin necesidad de que el gato lo pida.
 
-Zona de exploración: la zona de exploración de un gato sano es toda la casa. En el caso de tener algún problema (físico, ansiedad) reducirá su territorio permaneciendo fundamentalmente en alguna estancia de la casa y sólo saliendo de ella de forma esporádica.

Los gatos delimitan sus zonas mediante la utilización de marcas faciales. El marcaje facial consiste en la deposición de feromonas familiares sobre su entorno al frotarse contra objetos, personas u otros animales. Es una actividad diaria y necesaria para que su entorno les resulte familiar. Si desaparecen sus feromonas faciales, cosa que
sucede cuando limpiamos, pintamos la casa, nos mudamos, hacemos reformas, cambiamos mobiliario, introducimos una nueva mascota… su entorno se desorganiza y altera pudiendo aparecer cuadros de ansiedad en gatos sensibles. Un gato equilibrado volverá a marcar facialmente su entorno y el estrés ocasionado por el cambio desaparecerá,  pero un gato más sensible no será capaz de marcar facialmente de forma adecuada sino que permanecerá más tiempo escondido, paseará menos por su entorno y marcará menos facialmente, con lo que se esconderá más…. ahí es donde debemos intervenir para ayudarle y que vuelva a sentirse bien en su casa.
 
  1. Seguir los pasos 1 al 4.
  2. La caja de arena debe ser cubierta, ya que si no el perro intentará comerse las heces del gato y puede asustar al gato en la caja de arena. A la caja de arena es recomendable quitarle la puerta.
  3. La comida del gato debe estar en un sitio alto, ya que si no el perro se comerá su comida
  4. Proporcionarle un rascador o sitios altos a los que poder subirse para poder huir o esconderse del perro si tiene miedo



El momento de la comida puede generar conflictos, es muy
importante educar al cachorro para que acepte que los gatos
se acerquen a su comida.
En este caso, hay que educar muy bien al perro para que no asuste el gato, ya que el perro es jerárquico y nos obedecerá. Es decir, si hay que regañar a alguien, siempre será al perro, ya que a los gatos se les debe regañar de forma indirecta (spray con agua, ruido desagradable, sabor desagradable…) porque si lo hacemos de forma directa, además de que no nos van a obedecer ni entender, podemos hacer que nos tengan miedo.

A veces los juegos pueden causar lesiones graves en los gatos,
debemos corregir a nuetro perro desde temprana edad,
para evitar futuros accidentes.
 
 
 

Bibi cuando llegó a casa con 2 meses

Tampoco podemos prever cómo va a ser la relación entre el perro y el gato. Si es un gato socializado con perros, es probable que la relación sea buena si su relación ha sido buena con los perros con anterioridad, pero depende mucho de la raza y el carácter del perro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Bibi y sus "hermanos" 2 años después.

Por lo tanto, el periodo de adaptación también será muy variable dependiendo del carácter y del tipo de socialización del perro y del gato.
 
 
 
Tus gatos pueden llegar a aceptar al nuevo miembro
hasta el punto de compartir las zonas de descanso e incluso
el momento del aseo.

 

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