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EL PEQUEÑO LEO ESCONDE UNA ENFERMEDAD MUY GRAVE: HIPOTIROIDISMO FELINO


Acude a nuestra consulta Leo, un gatito precioso de 4 meses pero con un tamaño muy pequeño para su edad. 

Sus propietarias lo encontraron en la calle y a las pocas semanas de tenerlo les llamó la atención que no crecía de forma normal y era demasiado tranquilo para ser un gatito tan joven: no jugaba, dormía mucho, su forma de andar era lenta y se cansaba enseguida.  A esto se añadía que tenía estreñimiento crónico y le resultada difícil comer por si sólo por lo que le tenían que ayudar.

En consulta observamos que presentaba un retraso en el crecimiento muy evidente, sobrepeso, retraso en la erupción de los dientes, cabeza más redonda y grande de lo normal y las extremidades cortas. Además los testículos aún no le habían descendido. Su actitud en consulta es demasiado tranquila y al ponerlo a andar, observamos que anda con dificultad y de forma muy lenta. 

Ante los signos que planteaba Leo, sospechamos de una patología que pudiese alterar su crecimiento normal y que al mismo tiempo originase problemas digestivos, como el estreñimiento y problemas locomotores.

Pruebas diagnósticas

En la radiografía de abdomen observamos heces muy voluminosas en el colon y el recto, y para determinar si era estreñimiento o una patología más grave, como es el megacolon, calculamos el cociente entre la longitud del colon y la 5ª vértebra lumbar: Leo tenía Megacolon una patología en la que el colon pierde su capacidad de contracción normal, y en la mayoría de los casos necesita tratamiento quirúrgico extirpando prácticamente todo el colon (colectomía subtotal).  

Debido a que no andaba de forma normal, se realizó una radiografía de cadera, donde observaos que tenía además una displasia de cadera en la articulación coxofemoral izquierda (siendo el ángulo de norberg < 95º).

 

Pero, ¿qué le ocurre a Leo?

Ante los hallazgos en la exploración y las radiografías se sospechó de la existencia de un hipotiroidismo o bien un enanismo congénito, ambas patologías muy poco frecuentes en medicina felina. 

Para confirmarlo realizamos varias pruebas en su sangre: T4 total, TSH (Hormona estimulante de la glándula tiroides) y IGF-1 (Hormona de crecimiento). Los resultados confirmaron que Leo tenía Hipotiroidismo congénito

¿Qué signos clínicos más comunes pueden observarse en esta enfermedad? 

-Enanismo muy evidente

-Cierto retraso mental 

-Letargia

-Sobrepeso

-Erupción dental retrasada

-Distensión abdominal

-Hipotonía

-Macroglosía

-Piel seca, pelo más grueso y similar al que tienen cuando son muy pequeños 

-Hipotermia

-Estreñimiento

Las hormonas tiroideas son fundamentales para el desarrollo del sistema nervioso central después del nacimiento, por eso se suele observar cierto retraso mental, aunque no hay una prueba objetiva en animales para poder valorar su inteligencia.

 

 

Comenzamos el tratamiento para Leo

Comenzamos a tratar a Leo con un suplemento de hormonas tiroideas en forma de comprimidos una vez al día. Enseguida comenzamos a notar una gran mejoría.

Actualmente Leo tiene 10 meses, y podemos decir que Leo ya es otro gato!! Ha crecido de forma evidente, ha duplicado su peso pero ya no tiene sobrepeso. Le han erupcionado todos los dientes permanentes y le han descendido ambos testículos. Ya es capaz de comer por sí mismo, y aunque sigue teniendo dificultades para moverse por su displasia de cadera,  es mucho más activo. Debido al megacolon, necesita seguir tomando laxantes orales para lograr que defeque diariamente, e incluso ponerle algún enema, aunque de forma esporádica.

En el caso de Leo, al haber empezado su tratamiento antes de que las líneas de crecimiento se hayan cerrado (al ser menor de 1 año), hemos logrado que con el tratamiento se siga desarrollando con normalidad y que incluso haya crecido de forma notable desde la última revisión, pero al haber sufrido un déficit de hormonas tiroideas en el momento del desarrollo cerebral, Leo presentará un retraso en el crecimiento y un cierto grado de retraso mental, que van a ser permanentes, pero nos sentimos satisfechos porque su calidad de vida ha aumentado considerablemente, y ya puede valerse por sí mismo.

Os seguiremos contando como sigue este pequeño campeón!!

 

 

¿Sabías qué...

A diferencia del perro, el hipotiroidismo es la enfermedad endocrina menos frecuente en el gato, siendo el hipertirodismo la más frecuente, normalmente en gatos mayores de 8 años.

La forma de hipotiroidismo más frecuente en un gato adulto suele ser secundaria al tratamiento del hipertiroidismo (mediante medicación oral, cirugía o iodo radiactivo), y la menos frecuente es la espontánea.

En gatos jóvenes se produce la forma congénita, aunque también es una enfermedad muy poco común (ocurre en 1 de cada 4000 nacimientos aproximadamente).

Un gato con hipotiroidismo congénito, cuando nace no tiene síntomas evidentes de enfermedad, es aproximadamente a las 3 semanas de vida cuando se empieza a notar un retraso en el crecimiento, siendo muy evidente a las 8 semanas (al igual que ocurre en niños)

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